WRAP: No hay tiempo que perder

ALIANZA MUNDIAL

Nuestra Alianza Mundial es una red de organizaciones globales comprometidas con la acción medioambiental que comparten la aspiración del Premio de reparar el planeta, instituciones académicas y sin ánimo de lucro y alianzas del sector privado de todo el mundo. Nuestra Alianza Mundial y los encargados de presentar las nominaciones son un elemento clave de Earthshot y, como tales, sus noticias son buenas noticias para el medio ambiente y estamos deseosos de poder compartirlas con regularidad.  

Esta semana, WRAP, uno de nuestros socios dentro de la Alianza Mundial, nos presenta su trabajo sobre qué es una economía circular y cómo deberíamos empezar en estos momentos. 

La innovación humana ha alargado y mejorado indudablemente la vida de muchas personas. Ha demostrado ser un arma potente contra las fuerzas destructivas de la naturaleza, como hemos visto en la pandemia mundial. Pero no estamos separados de la naturaleza. Dependemos de los preciados recursos de la Tierra para conservar la vida. Desde los alimentos que comemos hasta la ropa que vestimos, pasando por las viviendas que construimos.  

Pero la velocidad y la escala de la actividad humana ponen a esos recursos en una peligrosa situación de déficit. Según la Global Footprint Network, la raza humana consume un 60 % más de recursos que los que es capaz de regenerar el planeta. Necesitaríamos cinco planetas si consumiéramos a la velocidad de Estados Unidos. Hemos alcanzado el límite del modelo industrial «fabricar-consumir-desechar» al que seguimos encadenados. Un modelo que ha contribuido a la prosperidad y longevidad de muchos, pero que estaba basado en la premisa falsa de que los recursos naturales que expoliamos son inagotables.  

Esta deuda ecológica está teniendo efectos catastróficos en nuestro planeta. Extraemos más de mil millones de toneladas de materias primas para utilizarlas en tareas como construir casas, fabricar plásticos, mover nuestro sistema de transportes y producir alimentos y calor. Sin embargo, las últimas cifras demuestran que solo recuperamos un 8,6 % de ellas. Y la tendencia va en descenso, no al alza.  

El resto se convierte en lo que algunos han descrito como «la madre de todos los problemas medioambientales»: los residuos. Residuos que podrían haberse regenerado para aliviar la presión sobre los recursos naturales. Pero que también contaminan nuestros océanos y paisajes; y que contribuyen enormemente al cambio climático: la mayor amenaza existencial a la que nos hayamos enfrentado nunca.  

Resulta paradójico que el principio de «no generar residuos y no consumir más» forme parte de tantas culturas desde hace tiempo y a la vez sigamos produciendo tantos. Un tercio de los alimentos que producimos a escala mundial, el equivalente a un camión de basura de textiles que termina en los vertederos o incineradoras cada segundo, cantidades ingentes de residuos plásticos que podrían superar en número a los peces en las aguas del planeta en 2050 si no hacemos nada. Filtrándose en todos los rincones del planeta, incluida la atmósfera.  

Resulta insostenible. Debemos avanzar de forma que nos permita seguir potenciando el crecimiento y la prosperidad para todos pero cuidando de nuestro planeta al mismo tiempo. Esto exige modelos empresariales que deben cambiarse en todos los puntos de la cadena de suministro, que los gobiernos muestren liderazgo y promuevan las reformas y que todos nosotros, en tanto que ciudadanos, exijamos algo diferente y asumamos nuestra responsabilidad individual. Todos tenemos un papel que desempeñar y todos debemos contribuir a ello.  

Si los residuos son un problema, también pueden ser la solución. En WRAP creemos que la respuesta pasa por un cambio total hacia una economía circular que replique la eficacia de la Naturaleza a la hora de recuperarse y regenerarse. Una economía en la que preservemos la capacidad productiva de los recursos tantas veces como el ingenio humano sea capaz de imaginar. Donde aprovechemos al máximo el valor de los productos y materiales utilizados, y los recuperemos y reciclemos luego al final de su vida útil. Una economía que elimine los residuos. Sus promotores argumentan que si se adoptara un planteamiento combinado de economía circular y paliación climática a escala mundial, podríamos reducir la temperatura mundial en dos grados de aquí al año 2032. Y estamos trabajando con las empresas, gobiernos y ciudadanos de todo el planeta para hacer realidad esa transformación. 

El ritmo de integración de ese enfoque se está acelerando. Nuestros estudios indican que a medida que la sociedad se muestra más preocupada por la amenaza para nuestro planeta es también cada vez más receptiva hacia nuevas formas de vida y consumo respetuosas con el medio ambiente. Desde el alquiler de ropa hasta la utilización de puntos de rellenado en lugar de plásticos de un solo uso o desde los sistemas de recuperación hasta el alquiler de vehículos u otros productos. En todo el mundo están surgiendo innovadores con ideas ingeniosas para dar nueva vida a los residuos, utilizar materiales desechados en el proceso productivo, diseñar alternativas al plástico y emplear la tecnología para llevar a cabo tareas útiles como medir los residuos alimentarios. Esto debe ser objeto de movimientos de escala e inversiones para que el modelo circular deje de ser la excepción y se convierta en la norma. 

Por eso estamos tan emocionados ante la perspectiva de que WRAP vaya a trabajar durante la próxima década con el Premio Earthshot con el objetivo de recopilar las soluciones con más impacto, ambición y aspiraciones que nos lleven a construir un mundo libre de residuos. Combinaremos nuestras redes y conocimientos tanto en el Reino Unido como a escala mundial para sostener y seguir dando forma al desarrollo estratégico del propio Premio. 

La pandemia mundial nos ha permitido ver los beneficios para el planeta de los cambios en la actividad humana. Pero esto no puede hacerse a expensas de un coste trágico en términos de vidas humanas y escasez económica. El tipo de sociedad que surja de este momento sin precedentes en nuestras vidas depende de nosotros. El botón de pausa nos ha presentado una oportunidad única de hacer balance, decidir el tipo de futuro que queremos y reconstruirlo a partir del diseño en lugar del desastre. 

Creemos que la raza humana puede aprender a vivir en armonía con el mundo natural que nos sustenta. Un mundo en el que tanto las personas como el planeta puedan prosperar. Es el momento de construir un mundo libre de residuos.  

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