La Fundación Ellen MacArthur: Concebir la reducción de residuos y contaminación en el sector de la moda

ALIANZA MUNDIAL

Nuestra Alianza Mundial es una red de organizaciones globales comprometidas con la acción medioambiental que comparten la aspiración del Premio de reparar el planeta, así como instituciones académicas y sin ánimo de lucro y alianzas del sector privado de todo el mundo. Nuestra Alianza Mundial y los encargados de presentar las nominaciones son un elemento clave de Earthshot y, como tales, sus noticias son buenas noticias para el medio ambiente y estamos deseosos de poder compartirlas con regularidad.   

Esta semana, nuestro nominador oficial, la Fundación Ellen MacArthur, socia de nuestra Alianza Mundial, nos presenta su trabajo, lo que supone la economía circular para la moda y el futuro del sector.  

 ¿Qué es la moda para usted? ¿Supone una forma de expresión, un elemento de confort, un apoyo? Quizás resulte un poco intimidante y tan solo busque prendas que sienten bien… Pero tanto si la defiende como si la evita, todos deberíamos preocuparnos por la moda. Cada prenda de ropa en la que invertimos tiene un coste elevado. El número de veces que usamos nuestras prendas antes de desecharlas se ha reducido un 36 %, y millones de toneladas de ropa terminan ahora en los vertederos o son incinerados cada año.1 La moda también genera gran cantidad de microfibras de plástico que van a parar a nuestros océanos, además de emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la producción textil equivalentes a las de los vuelos internacionales y el transporte marítimo juntos. Para fabricar nuestra ropa, cada año se usan 93 000 millones de metros cúbicos de agua, el equivalente a 37 millones de piscinas olímpicas, y gran parte de esa agua abandona el sistema en forma de residuos contaminados con productos químicos. Nos enfrentamos a un gran problema que no para de crecer y que no está de moda para nada.  

 Estas tendencias no solo perjudican al medio ambiente, sino que también limitan el éxito de la industria de la moda a largo plazo. La industria ya pierde 560 000 millones de USD por el menor uso y el poco reciclaje de las prendas. No obstante, este panorama de la industria de la moda no es inevitable. Al crear un sistema de economía circular –en el que las prendas se usan más y durante más tiempo, y se fabrican una y otra vez a partir de materiales seguros y reciclados o renovables–, la moda se puede reinventar. Puede convertirse en un sector que afronte desafíos globales, como el cambio climático, en lugar de contribuir a ellos.  

 En la práctica, una economía circular para la moda supone diseñar prendas físicamente duraderas y deseables durante más tiempo, de manera que puedan usarse más. Servicios como los arreglos, y modelos de negocio que incluyan el alquiler, la suscripción y la reventa evitan que las prendas se queden aparcadas sin uso en los armarios. Esto permite que en lugar de tirar la ropa cuando ya no queramos usarla, pueda ser utilizada y disfrutada por otras personas. Prolongar la vida de una prenda de vestir solo nueve meses más puede reducir su huella de carbono, agua y residuos en un 20-30 %.2 

Además de crear formas para mantener nuestra ropa en uso, cada prenda debe ser diseñada para que pueda transformarse en otra prenda nueva cuando ya no pueda utilizarse. El diseño actual de nuestra ropa hace que esto resulte especialmente complicado. Tomemos como ejemplo los pantalones vaqueros. Suelen diseñarse usando una combinación de materiales como el algodón, poliéster y elastano, además de cremalleras y remaches metálicos, y se les aplican efectos como el lavado a la piedra para darles determinado aspecto o textura al tacto. Esto puede hacer que su separación y reciclaje sea un proceso complejo, lento y caro. La mayoría de las plantas de reciclaje actuales solo aceptan vaqueros fabricados casi en su totalidad de algodón, porque es la única forma de que su negocio resulte rentable. Por tanto, los vaqueros casi siempre se convierten en residuos.   

Para empezar, la forma en que se fabrican los vaqueros también es problemática. Para cultivar el algodón convencional utilizado en los vaqueros se consume una gran cantidad de agua, además de fertilizantes y pesticidas sintéticos, lo que puede dañar los ecosistemas. Para conferir a los vaqueros sus características tonalidades azules, se sumergen en cubas con tintes sintéticos, y se lavan luego varias veces antes de tratarse con lejías y ácidos para conseguir el color deseado. El agua sucia de este proceso es difícil de tratar para que pueda reintroducirse en las fuentes de agua.  

Sin embargo, cuando los vaqueros se diseñan en base a una economía circular, estos impactos se eliminan y reconvertir los vaqueros usados en otros nuevos se convierte en una tarea más fácil. Pueden fabricarse con algodón orgánico o regenerativo cultivado sin productos químicos, consumiendo menos agua y siguiendo prácticas que sean buenas para el suelo. Si este algodón representa el 98 % del material, o más, los vaqueros pueden reciclarse fácilmente cuando ya no se pueden seguir usando. Pueden teñirse con materiales naturales, y los patrones y otros elementos estéticos pueden aplicarse con métodos seguros, como las tecnologías láser. Los remaches y otros componentes pueden eliminarse o diseñarse de manera que puedan sacarse fácilmente antes del proceso de reciclado.  

Algunas firmas de moda pioneras han comenzado a fabricar vaqueros de este tipo, adecuados para una economía circular. Dentro del proyecto Jeans Redesign de la Fundación Ellen MacArthur, más de 65 destacadas marcas de moda, fabricantes y empresas textiles se han comprometido a fabricar vaqueros duraderos, libres de productos químicos peligrosos y fáciles de reciclar. Muchas marcas ya han lanzado pantalones vaqueros fabricados de esta forma. En octubre de 2020, H&M lanzó una colección denim para hombre con tres modelos de vaqueros, dos chaquetas, una sobrecamisa, un bolso y un gorro fabricado a partir de una mezcla de algodón orgánico y hasta un 35 % de algodón reciclado obtenido de residuos posconsumo. Ese mismo mes, la marca de mismo grupo Weekday presentó unos vaqueros unisex de corte recto y una chaqueta fabricados en un 20 % a partir de residuos posconsumo e hilos biodegradables. 

 En enero de 2021, unspun lanzó sus vaqueros bajo pedido fabricados con un 99 % de algodón orgánico y un 1 % de lycra, lavados con agua reciclada y productos químicos certificados como seguros. Unspun trabajó con un grupo de proveedores para desarrollar estos pantalones, entre los que estaba el fabricante textil Panther Denim y el socio de acabado ecológico Frontline Clothing Ltd, que también forman parte de Jeans Redesign. Los vaqueros se completan con botones de zinc en bruto no galvanizados del fabricante de remaches francés Dorlet, que pueden sacarse y reutilizarse, mientras que las hilaturas de Resortecs, una marca de hilos que se disuelven a altas temperaturas, facilitan su reciclaje. 

 MUD Jeans ha superado las directrices de Jeans Redesign para garantizar que todos sus vaqueros tengan más de una vida. Además de comprar sus pantalones vaqueros en la forma convencional, los clientes pueden alquilar las prendas de MUD por 7,50 euros al mes. Al cabo de un año, tienen tres opciones. Pueden cambiar sus vaqueros por un par nuevo y seguir alquilándolos otro año; quedárselos y usarlos todo el tiempo que deseen o devolverlos a MUD y recibir un vale para una nueva compra. 

Ejemplos como estos demuestran que la economía circular de la moda es viable en la actualidad y que las prendas se pueden diseñar, fabricar y usar de una manera más adecuada para el medio ambiente. Este es un punto de partida, y la industria tiene ahora la oportunidad de experimentar con la fabricación circular de otras prendas, además de explorar nuevos modelos de negocio para compartir con nosotros. En unos tiempos en que es necesario responder a desafíos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, la moda puede convertirse en un ejemplo de tendencias más allá de las pasarelas. 

 

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